- Escribes todo lo que ocurre - dijo ella.
- Todo lo que escribo ocurre - fue la respuesta.
Y otra vez era aquella voz profunda y oscura, que ella había escuchado como un eco de sus propias palabras.
Lo curioso es que el Viejo de la Montaña Errante no había abierto la boca. Había anotado sus palabras y las de ella, y ella las había oído como si sólo recordase que él acababa de hablar.
- Tú y yo - preguntó
- y toda Fantasía... ¿todo está anotado en ese libro?
Él siguió escribiendo y, al mismo tiempo, ella escuchó su respuesta.
- No. Ese libro es toda Fantasía y tú y yo.
- ¿Y dónde está el libro?
- En el libro - fue la respuesta que él escribió.
....
Michael Ende

