Angelina ha experimentado con diferentes estilos y medios en su arte durante años. Al principio el realismo y el arte popular era gratificante aunque no suficientemente satisfactorio con la oscuridad y las peculiares ideas que se estaban empezando a formarse en su interior.
Angelina tampoco se interesó nunca por el arte abstracto, su primera exposición en la revista Juxtapoz fue como abrir una puerta al mundo del arte de sus sueños.
La inspiración de este surrealismo pop, vibrante y excitante que dentro del mundo del arte se ha denominado Lowbrow, le ha servido como un catalizador para el desarrollo de su estilo.
Comenzó a realizar y combinar con delicadeza sus temas oscuros con giros surrealistas. Mezclando anime japonés, arte popular y estilos representativos le llevan a crear su colección que ella llama cariñosamente “Senta-Mental Dolls”.
Los cuentos de hadas de sus retorcidas muñecas son evocaciones del siglo XIX de su casa en Merrickville, Ontario, donde vive con su esposo y sus dos hijas que son una fuente de inspiración constante.
















