El progreso y lo útil en las sociedades, surge a lo largo del Siglo de las Luces un deseo de penetrar en el mundo del inconsciente y de lo oscuro: en el mundo de la alteridad. El relato, la novela y el poema gótico describen la realidad de forma inquietante; tratan de la desintegración del yo, del doble, lo grotesco, lo sobrenatural, la muerte, el más allá, lo fantasmagórico, lo macabro y el mundo de lo oculto, intentando con ello subvertir las normas del racionalismo y del autocontrol. El gótico norteamericano, a pesar de sus vínculos con el gótico europeo, va a desarrollar su propio imaginario y su propio mundo simbólico. Los escritores no disponen de los componentes arquitectónicos de la vieja Europa; el mundo de lo numinoso y de la alteridad se traslada, como primer ámbito, a la naturaleza.
Desde su inicio el género gótico está vinculado a la presencia y al protagonismo de la mujer. Una muestra son los relatos fronterizos donde se narran las violentas confrontaciones entre los europeos y los indios. En ellos, la naturaleza es un espacio de máxima ansiedad para los colonos puritanos, que ven a los nativos y todo lo que rodea el mundo de lo salvaje como una representación del mal. Mary Rowlandson describe vívidamente los tres meses que fue prisionera en 1675 de los indios Wampanoag, a los que considera: “instrumentos de Satán”. "A Narrative of the Captivity and Restoration of Mrs. Mary Rowlandson" es considerado un trabajo seminal en el género norteamericano de las narraciones de cautiverio. La mujer desde un principio es protagonista y víctima, como sucedió también en los famosos juicios de Salem en 1692, donde por causa del fanatismo religioso fueron acusadas de brujería y ahorcadas catorce mujeres. Además de protagonista accidental la mujer poco a poco se va a ir convirtiendo no solo en escritora, sino en receptora y consumidora de relatos. En este sentido, la aportación de la religión protestante fue significativa, ya que la exigencia de la lectura de la Biblia ayudó en gran medida a la alfabetización femenina. El género gótico evoluciona, al igual que en Inglaterra, gracias a la formación y el entusiasmo de una comunidad de lectoras. La literatura gótica escrita por mujeres se desarrolla con una fuerza inusitada en la segunda mitad del siglo XIX. En el contexto social norteamericano progresa el movimiento sufragista, que reclama el derecho al voto, apareciendo la llamada new woman; del mismo modo las escritoras buscan la independencia narrativa. Los temas que suelen tratar son: la procreación, la maternidad no deseada, el parto, la fragmentación del cuerpo, la especularidad, el cuerpo y la sexualidad femeninas, el adulterio, la relación madre-hija, la muerte y, como derivación, la relación autora-texto.
Memento mori
En el famoso ensayo "The Philosophy of Composition" Edgar Allan Poe describe, entre otras cuestiones estéticas, su paradigma sublime de belleza como la imagen de una hermosa mujer muerta; estas palabras han suscitado interpretaciones de todo tipo.
Emily Dickinson da un tratamiento gótico a temas como la muerte, la disolución del yo y la desintegración del cuerpo. En sus poemas reconstruye con detalle las distintas fases del morir: un enterramiento, un funeral o la presencia de una mosca como símbolo de la corrupción del cuerpo, constituyen dramatizaciones góticas de momentos de pesadilla. Las pequeñas historias que cuenta cada poema están impregnadas de imágenes, lugares y objetos que representan estados mentales y físicos, donde el umbral en el que se genera el terror constituye el foco absoluto del discurso poético.Emily Dickinson, escribe: “No es que morir nos duela tanto/ es el vivir lo que nos duele más/pero el morir es camino distinto/ un algo tras la puerta”.
Mary Wilkins Freeman publica en 1902 "Luella Miller". Trata sobre una mujer, aparentemente desvalida, que consigue ser ayudada por los que la rodean; pero todos terminan enfermando y muriendo. El relato se refiere al mundo domestico como lugar de agotamiento, de aturdimiento… Luella es una ‘vampira psicológica’ del hogar, que succiona la energía de los demás; simboliza el horror de las mujeres encerradas en las casas, circunscritas al ámbito domestico, que es un tema muy común en los relatos góticos. El hogar, la familia y la protección aparecen como fuente de desgaste para la mujer, porque no hay otra cosa en su vida. Otro relato de esta misma autora es “The southwest chamber” de 1903. El espíritu malévolo, aquí, es el de una tía solterona fallecida que reclama la casa donde habitó. Este es un lugar común en las narraciones góticas norteamericanas: mujeres que consideran la casa su ‘locus’, su lugar, y hasta que alguien haga algo o destruya la casa no descansan. Es uno de esos relatos prototípicos de ‘la mansión’, en el que este espacio se vuelve criminal y numinosoOtro relato de esta misma autora es "The southwest chamber" de 1903. El espíritu malévolo, aquí, es el de una tía solterona fallecida que reclama la casa donde habitó. Este es un lugar común en las narraciones góticas norteamericanas: mujeres que consideran la casa su ‘locus’, su lugar, y hasta que alguien haga algo o destruya la casa no descansan. Es uno de esos relatos prototípicos de ‘la mansión’, en el que este espacio se vuelve criminal y numinoso.
Edith Wharton, también paciente del doctor Weir Mitchell, es una magnifica novelista que escribió una colección de relatos de fantasmas, entre ellos "Kerfol" publicado en 1931. En un decadente y aislado castillo, situado en la Bretaña francesa, vive una pareja que mantiene un trato aparentemente normal, pero que es una terrible relación de abuso por parte del marido. La protagonista es Anne, una joven mujer casada con un hombre rico mas mayor que la mantiene enclaustrada, mientras él pasa mucho tiempo fuera. No sólo la trata con crueldad, sino que va matando, uno tras otro, a todos los perros que la hacen compañía en su soledad; hasta que un día, en forma de espectros, regresan para matarle y así vengar a su antigua dueña. La narración que, hasta ese momento, está en el mundo gótico de la fantasía pasa al mundo de la realidad y de la ley. A ella la enjuicia un tribunal que en ningún momento tiene en cuenta los indicios de abuso y acusan a Anne de ser la asesina; finalmente la condenan a ser recluida en una torre el resto de sus días. En este relato, la autora habla del espacio cerrado del hogar y de relaciones como las que estamos viviendo hoy en día; porque cada día vemos en las noticias como hogares aparentemente normales esconden terribles historias. El gótico femenino visibiliza estos horrores domésticos: el miedo, la violencia, los abusos… y los reelabora con imágenes fantasmagóricas.
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El gótico tiene cuerpo de mujer.
Otras heroínas no están encerradas en el castillo, sino en su propio cuerpo. Muchas veces el cuerpo es percibido por estas escritoras como monstruoso y antagonista; se convierte en enemigo y por lo tanto es generador de inestabilidad psíquica para la mujer. En este tipo narrativa gótica el cuerpo de la mujer simboliza su relación con el mundo; por ello asistimos al odio y la insatisfacción en la relación con el cuerpo, la sexualidad y la reproducción. La ansiedad relativa a la creatividad, al parto y todo lo relacionado con el mundo de la maternidad, son también aspectos muy importantes en estos relatos. El cuerpo de la mujer en la literatura gótica, por ejemplo en los escritos de Carson Mcullers, escritora del S. XX, tiene una dimensión freak, deforme y grotesca.
El cuerpo se puede convertir en el mayor enemigo que tiene la mujer. Se intenta convertir a la mujer en un cuerpo domesticable y de combatir la imagen del espejo. El problema es un ideario de belleza, al que la estética gótica plantea alternativas.Otro asunto importante en EEUU, por la cuestión racial, es la mezcla de sangres. Kate Chopin, escritora sureña, aborda este tema en "El hijo de Desirée" de 1892, relato ambientado en la Louisiana criolla. Armand, el protagonista, es dueño de una plantación donde ejerce la brutalidad con sus esclavos negros; se casa con Desirée, una mujer de orígenes inciertos puesto que había sido adoptada; tienen un hijo y viven una felicidad momentánea, hasta que se descubre que ella no es del todo blanca. En este pais la one-drop rule trataba a cualquiera con un único antepasado afroamericano como negro. Armand los echa de su propiedad, pero al final del relato encuentra una carta secreta de su propia madre que desvela su vínculo de sangre con ‘la raza maldita’. Armand, representante de la monstruosidad de la cultura blanca hegemónica, descubre el estigma en él mismo. Incapaz de ver en el mestizaje, lógicamente en el Sur sería imposible en ese momento, un motivo de riqueza, Armand arruina su vida familiar. El cuerpo interracial aquí se convierte en sinónimo de lo abyecto y despreciable. El gótico placer y verdad.
Lo que mejor define a este género son los efectos perturbadores que provoca en el lector: el miedo y el terror, que se instala en el cuerpo, producen una suerte de catarsis. Esta es causada por la liberación de sentimientos y emociones reprimidas que habitan una parte de nosotros mismos; una parte profundamente real que el pensamiento racionalista, sin poderla extirpar, había querido ocultar. Por lo tanto, es una característica fundamental la tensión psicológica y las sensaciones viscerales del cuerpo que generan la literatura o las imágenes góticas; de esos efectos cada uno hace su propia interpretación, su propia verdad. Es algo muy experimental, difícil de describir… de la gente que con el cine, un relato o una novela se mete en ese mundo de lo numinoso y de lo oscuro, del que a veces no se puede hablar abiertamente. Lo que exploran los escritores y las escritoras son temas tabú, dolorosos, violentos. El acto de leer estos relatos conlleva una gratificación; sin embargo, en el gótico la verdad no es la que genera el placer, más bien es el placer el que genera una verdad. Los textos suministran intensos goces a los lectores en la medida de cómo sean sus deseos; se adaptan a sus necesidades. El mundo gótico permite a cada lector descubrir la calidad e intensidad del placer más útil en cada momento de su vida.
